La América nuestra narrada y cantada con la voz de quien supo caminarla y mirarla durante los últimos 50 años. Magia que mezcla lo real con lo fantástico, para envolvernos en el juego de los recuerdos, los ideales y los sueños.

Una trama épica de amor y aventuras en la que aparecen vivencias y personajes reales como Víctor Jara, Atahualpa del Cioppo, Luis Enrique y Carlos Mejía Godoy, Alejandro Sieveking, Bélgica Castro, Julio Lacarra y el Quinteto Tiempo entre otros.

Espectáculo unipersonal con escenas y canciones, al estilo del teatro musical, café concert o cabaret que por momentos adquiere carácter de realismo mágico.

Duración: 80 minutos.



CON SU HISTORIA A CUESTAS 
De regreso a la Argentina luego de 45 años, el actor, cantautor y dramaturgo recorre su propia vida en el musical "Memorias de un Juglar",  con funciones en La Nave (San Lorenzo 1383), los domingos a las 19.
Por Juan Pablo de la Vega

Después de haber presentado su versión de El Viejo y el Mar, Pluto, e Ixquíc, entre otros trabajos teatrales, Pagura retoma  tras casi medio siglo de ausencia para realizar un intenso recorrido a puro realismo y magia, a partir del instante preciso que se enfrenta con el público. Un relato actora! que surge en Rosario, la ciudad que cobijó a su familia allá por la década del 60, y que representa los agitados días y sus noches de la dictadura de Onganía, en los que ser adolescente (y músico) era sinónimo de subversión. El encendido comienzo del rock en castellano en su vida, a través del pulso de Los Gatos y Moris, a la cabeza. La relación con su madre y su padre, el obispo ecuménico y defensor de los derechos humanos Federico Pagura, fallecido recientemente. El amor prohibido de Rosy, la hija de un capitán del ejército; y las experiencias que le tocó vivir a pulso de los procesos de liberación que se llevaron a cabo en las décadas del 60 y 70 en Sudamérica y Centroamérica, donde el autor recaló por más de cuatro décadas (más precisamente en Costa Rica), son algunas de las paradas que Pagura transita en el escenario con su guitarra y su valija, vestido con ropa clara y alpargatas. El artista despliega una gama de  máscaras orgánicas y recursos actorales capaces de contar una historia de forma cronológica logrando precisos saltos, vuelos y giros inesperados, que regresarán a instantes únicos como los que compartió con un grupo de actores exiliados en Costa Rica, y su presentación en los escenarios nicaragüenses, en los albores de la revolución sandinista. O las canciones que interpreta entre tablas recordando su relación con cantautores como Victor Jara o Violeta Parra, y composiciones propias surgidas de su experiencia como parte del Movimiento de la Nueva Canción Costarricense en 1971, narrando procesos históricos de su "Patria Grande". Y su encuentro recurrente con una monja tercermundista, cristiana y revolucionaria que le repite a cada paso: "Hay tanto por hacer".  Una historia de sueños y luchas que permite pensar la vida y la muerte en Latinoamérica, la política y el amor. Las dictaduras, el neoliberalismo, su experiencia en Costa Rica -el país que lo sedujo por no tener fuerzas armadas y cobijar exiliados, y su vuelta a Rosario y a su más tierna esencia, conforman el devenir de esta obra. Pagura cuenta, canta y representa, alternando en primera persona a los otros y a sí mismo, con un realismo conmovedor y con la fantasía de transmitir sensaciones y emociones de ayer y de hoy.

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